El CentroSe encontraban el Sensei Tenno y Said en El Cio Monasterio, finalizando una práctica de arte marcial. Ambos se estaban secando el sudor de la frente, debido al esfuerzo físico que les había significado tal disciplina. Después de una breve pausa en silencio, el maestro le comentó al discípulo:
- Hoy deseo hablarte del centro, del perfecto equilibrio.
Said conocía bien el tono de voz de su maestro, y entendía cuándo había llegado el momento de recibir una importante enseñanza, por lo que de inmediato se dispuso a buscar donde sentarse.
- Sin duda alguna –inició la enseñanza el sabio Tenno-, una marcada
característica de saber que te encuentras en el centro, es la de poder
dormir con la conciencia tranquila, es la paz de tu alma. Te recuerdo
que en la quietud habita la riqueza. El centro es vivir con virtud,
lleno de fe y de valor. Es agradecer y bendecir, es servir y amar,
también perdonar.
- Entonces –comentó el aprendiz- ¿el centro es el Yang?
-
No –le respondió el maestro- El centro no es el Yang. El centro es la
guía a través de la cual arribas ahí. En todo caso, el Yang es un puerto
donde desembarcar la nave que tu vida es. El centro podría ser el mapa
de navegación y el timón tu fuerza de voluntad, tus actitudes ante la
vida.
Tú eres el capitán de la nave, y el único responsable de lo que
le suceda a la embarcación. Conocer y enfrentar a tu gran verdad, es
compromiso indispensable. En el Cio Monasterio no aprendes otro lugar
donde desembarcar que no sea ahí. Lo haces a través de la sí enseñanzas y
de la filosofía de la vida, mi amante, que es un conocimiento
liberador. El centro es la morada del guerrero, es nuestra casa. Los
peregrinos del Yang vuelven siempre a casa. Mantenerte en el centro
entre otras importantes cosas, significa cual imán atraer hacia ti lo
mejor de la vida con todas las bendiciones y felicidad que ello implica.
- Es importante alcanzar el centro –comentó Said-
- Más importante aun que eso –concluyó el sabio Tenno- es conservarlo.
- ¿Me podría por favor dar un ejemplo de mantenerse en el centro? –preguntó Said-
-
Cuando alguien te premia o te elogia, es una grata sensación que sin
templanza en tu carácter puede hacerte suponer que eres más, sin serlo.
Es una pasión desbordada, sin control. Cuando alguien te aplaude no eres
más ni mejor de cómo en realidad eres. Por supuesto cuando el caso se
presente, tú como guerrero de El Cio Monasterio debes siempre
corresponder con educación, respeto y agradecimiento, pero jamás pierdas
el centro para que no te desubiques. Entre otras cosas, el guerrero de
El Cio Monasterio domina sus pasiones, lo que le permite mantenerse en
el centro, donde no existe el sufrimiento y prevalece la ecuanimidad.
Eso es precisamente ser disciplinado, con conocimiento de ti mismo y de
la vida en tu cabeza, y genuino amor en tu corazón, proclive a la paz, a
la salud, a la riqueza de mente y espíritu. Es sabiduría.
Por el
contrario –proseguía la enseñanza el maestro- si alguien te desprecia o
se burla de ti, es una desagradable sensación que sin templanza en tu
carácter puede hacerte suponer que eres menos, sin serlo. Cuando alguien
te ofende no eres menos ni peor de cómo en realidad eres. Una pasión
desbordada puede convertirse con facilidad en violencia y terminar en
guerra, en una devastación. Eso es precisamente ser indisciplinado,
carente de conocimiento y proclive a la pobreza, a la enfermedad y al
sufrimiento. Es ignorancia
Te recuerdo que el hombre se humilla solo.
Jamás
le concedas a nadie el poder de hacerte sentir mal. Con el carácter
templado, es literalmente imposible que nadie pueda hacerte sentir
menos, o mal. Entre otras cosas el centro es un carácter firme, y te
recuerdo que como es tu carácter, será tu destino.
Rodolfo M. Morales Pérez
leonardodelcio@hotmail.com