Mie 22 de Febrero de 2012 Haz de esta tu página de inicio
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COLUMNAS
Nuestros asesores cuentan con amplia  experiencia en la impartición de cursos, talleres y diplomados, son profesionales en el área de capacitación y desarrollo humano, especializados en diferentes aéreas.

El poder de elegir, de decidir
La vida siempre tiene opciones. En ocasiones he tomado sabias decisiones que me han acercado a la luz y al amor, y en otros desafortunados momentos mis decisiones sin sabiduría y con desamor me han acercado a la oscuridad.

Reconozco por tanto, que existe en mi vida un único responsable de la dicha que disfruto o de la desdicha que padezco, de mi salud o de mi enfermedad, de mi ignorancia o de mi sabiduría, de mi pobreza o riqueza: Yo mismo.

Por la violencia intrafamiliar, los divorcios al alza, los pequeños ultrajados, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra

Ayer madre querida,
tuve un hermoso sueño,
tan bello que quisiera que fuese,
verdad y eterno

Por las guerras, el hambre insatisfecha, y los niños de la calle sin escuela ni padres, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra

Los hombres no hablan de guerras
no se matan como bestias
No existe el odio ni envidia
Siempre lucen las estrellas

Por los dolosos, por los malos políticos, por todos los que viven con un enorme vacío en el alma, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra

Que bonito vivir,
si los sueños me alimentasen,
me echaría a dormir,
para que no me despertasen

Por los atentados, por la insensatez, por la crueldad, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra

Y la juventud cantaba
con amor y con grandeza,
y al sol se calentaban los viejos,
con su paciencia

Por el odio entre hermanos de sangre, por la desintegración de las familias, por los rehenes de la locura y la depresión, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra

Y los niños que en la escuela
quieren de todo aprender,
con sus cantos de inocencia,
llenan el atardecer

Por los abuelos abandonados, familiares desamparados y los padres olvidados, Bendito seas Señor, y perdónanos madre tierra 

Y las mujeres alegres
que en su regazo adormecen,
a sus hijos con ternura
mientras las ciudades crecen

Por todas las almas alejadas de ti, que padecen soledad, y frío,  Bendito seas Señor y perdónanos madre tierra

Ándale que es muy bello,
todo cuanto yo soñé,
voy a dormirme de nuevo
a ver si sueño otra vez


Canción: Sueños
Autor: René Pedro José Herrero

Rodolfo M Morales Pérez
leonardodelcio@hotmail.com

El Centro

Se encontraban el Sensei Tenno y Said en El Cio Monasterio, finalizando una práctica de arte marcial. Ambos se estaban secando el sudor de la frente, debido al esfuerzo físico que les había significado tal disciplina. Después de una breve pausa en silencio, el maestro le comentó al discípulo:
- Hoy  deseo hablarte del centro, del perfecto equilibrio.
Said conocía bien el tono de voz de su maestro, y entendía cuándo había llegado el momento de recibir una importante enseñanza, por lo que de inmediato se dispuso a buscar donde sentarse.
- Sin duda alguna –inició la enseñanza el sabio Tenno-, una marcada característica de saber que te encuentras en el centro, es la de poder dormir con la conciencia tranquila, es la paz de tu alma. Te recuerdo que en la quietud habita la riqueza. El centro es vivir con virtud, lleno de fe y de valor. Es agradecer y bendecir, es servir y amar, también perdonar.
- Entonces –comentó el aprendiz- ¿el centro es el Yang?
- No –le respondió el maestro- El centro no es el Yang. El centro es la guía a través de la cual arribas ahí. En todo caso, el Yang es un puerto donde desembarcar la nave que tu vida es. El centro podría ser el mapa de navegación y el timón tu fuerza de voluntad, tus actitudes ante la vida.
Tú eres el capitán de la nave, y el único responsable de lo que le suceda a la embarcación. Conocer y enfrentar a tu gran verdad, es compromiso indispensable. En el Cio Monasterio no aprendes otro lugar donde desembarcar que no sea ahí. Lo haces a través de la sí enseñanzas y de la filosofía de la vida, mi amante, que es un conocimiento liberador.  El centro es la morada del guerrero, es nuestra casa. Los peregrinos del Yang vuelven siempre a casa. Mantenerte en el centro entre otras importantes cosas, significa cual imán atraer hacia ti lo mejor de la vida con todas las bendiciones y felicidad que ello implica.
- Es importante alcanzar el centro –comentó Said-
- Más importante aun que eso –concluyó el sabio Tenno- es conservarlo.
- ¿Me podría por favor  dar un ejemplo de mantenerse en el centro? –preguntó Said-
- Cuando alguien te premia o te elogia, es una grata sensación que sin templanza en tu carácter puede hacerte suponer que eres más, sin serlo. Es una pasión desbordada, sin control. Cuando alguien te aplaude no eres más ni mejor de cómo en realidad eres. Por supuesto cuando el caso se presente, tú como guerrero de El Cio Monasterio debes siempre corresponder con educación, respeto y agradecimiento, pero jamás pierdas el centro para que no te desubiques. Entre otras cosas, el guerrero de El Cio Monasterio domina sus pasiones, lo que le permite mantenerse en el centro, donde no existe el sufrimiento y prevalece la ecuanimidad. Eso es precisamente ser disciplinado, con conocimiento de ti mismo y de la vida en tu cabeza, y genuino amor en tu corazón, proclive a la paz, a la salud, a la riqueza de mente y espíritu. Es sabiduría.
Por el contrario –proseguía la enseñanza el maestro- si alguien te desprecia o se burla de ti, es una desagradable sensación que sin templanza en tu carácter puede hacerte suponer que eres menos, sin serlo. Cuando alguien te ofende no eres menos ni peor de cómo en realidad eres. Una pasión desbordada puede convertirse con facilidad en violencia y terminar en guerra, en una devastación. Eso es precisamente ser indisciplinado, carente de conocimiento y proclive a la pobreza, a la enfermedad y al sufrimiento. Es ignorancia
Te recuerdo que el hombre se humilla solo.
Jamás le concedas a nadie el poder de hacerte sentir mal. Con el carácter templado, es literalmente imposible que nadie pueda hacerte sentir menos, o mal. Entre otras cosas el centro es un carácter firme, y te recuerdo que como es tu carácter, será tu destino.

Rodolfo M. Morales Pérez
leonardodelcio@hotmail.com